El apagón eléctrico que ha paralizado este lunes gran parte de España afectó de lleno a la actividad industrial y comercial. Desde las 12:30 h, miles de empresas y hogares se quedaron sin luz, internet ni telefonía. En muchas zonas, la incomunicación fue total: solo los que tenían un transistor o iban en coche pudieron seguir mínimamente la información por la radio.

Parte del equipo de Cárnica vivió el corte en Zaragoza, durante una visita a una empresa del sector. En los supermercados cercanos a nuestra redacción, incluso se formaron colas de personas que querían comprar provisiones “por lo que pudiera pasar”.

Ante la magnitud del incidente, hemos querido recoger testimonios directos de compañías, supermercados, carnicerías y asociaciones para conocer el alcance real del impacto.

Fábricas paradas y pérdidas en producción

En empresas como Litera Meat, el corte de luz obligó a detener por completo la actividad desde las 12:32 hasta la 1:00 de la madrugada. Aunque el suministro volvió a las 21:00 en el polígono industrial de Binéfar, la planta no recuperó la electricidad hasta la madrugada. La compañía calcula pérdidas económicas de hasta un millón de euros, derivadas del decomiso de animales, costes laborales y posibles daños en maquinaria.

Blasau también tuvo que parar completamente. “Sin corriente, ni teléfono, ni internet… no quedaba nada que hacer”, relata Gerard Blanch, gerente de la compañía. “Yo me encontraba de viaje y cuando llegué a la fábrica solo quedaban dos personas en la planta: Judit, mi hermana y socia de la empresa, y el jefe de producción”. Recuperaron la actividad a medianoche, pero perdieron media jornada en plena carga de trabajo, asegura

En conversación con Delia Gil, de Embutidos Luis Gil, describe la situación como muy compleja. “Fue un cristo. A la una y cuarto ya vimos que no pintaba bien. Sin luz, sin teléfono, nos fuimos a casa”, resume. En la carnicería, las puertas eléctricas quedaron abiertas y tuvieron que improvisar un cierre. “Pudimos seguir vendiendo porque los pesos iban a batería, pero al mediodía también tuvimos que cerrar”.

En las granjas, las placas calefactoras para los lechones se apagaron, aunque la temperatura ambiental evitó daños mayores. Aun así, hubo que abrir y cerrar manualmente para garantizar la ventilación. “Esta noche, al volver la luz, las puertas se volvieron locas, se abrían solas y se dispararon las alarmas. Desde las 4:30 estoy con la Guardia Civil dando vueltas por la finca”. Al día siguiente, algunas puertas y cámaras de frío seguían sin funcionar correctamente.

Granja autosuficiente, pero sin cobertura ni guías

En contraste con las situaciones más críticas, algunas explotaciones agroganaderas pudieron sobrellevar el apagón gracias a sistemas autónomos. Es el caso de Marta Llorenteganadera de porcino: “En la granja no tuvimos ningún problema porque somos autónomos. Tenemos placas solares con batería de acumulación y un generador de apoyo”, explica.

De hecho, Marta no fue consciente del apagón hasta que finalizó su jornada y fue a tomar un café. “No había luz en el bar, tuve que sustituirlo por un zumo”, relata con humor. Sin embargo, sí notó la falta de cobertura: “No te das cuenta de la dependencia que tenemos del teléfono hasta que no lo tienes”. También sufrió la anulación de una carga de animales por problemas externos en transporte y matadero.

Además, el acceso a la plataforma MOGA de la Junta de Castilla y León quedó bloqueado. “A última hora de la noche no funcionaba, decía que la plataforma no estaba disponible”, señala. Aun así, valora que “otros lo habrán pasado mucho peor” y destaca la capacidad de adaptación en el medio rural: “La vitrocerámica no funcionaba, pero como somos gente de pueblo y de recursos, hicimos una barbacoa”.

Supermercados y carnicerías también afectados

En el caso del supermercado Casa Elías, el apagón obligó a cerrar al público por la imposibilidad de cobrar. “No dejaban ni comprar el pan”, señalan. Respecto a la carne, prevén tener que desechar todo el género expuesto, por precaución sanitaria. Los productos congelados pudieron aguantar entre 4 y 5 horas, pero la situación fue “totalmente inesperada”.

Desde la Carnicería El Parque, en Madrid, explican que lo único que pudieron hacer fue tapar los mostradores para conservar el frío y evitar abrir las cámaras. “Todo sin luz, estábamos a la espera. No podíamos hacer otra cosa”, comentan.

Algunas empresas han retomado la actividad y otras están en ello

Otras compañías han informado de que este martes han podido retomar su actividad. Es el caso de Costa Brava Mediterranean Foods, que confirma estar operando con normalidad en todos sus centros. También Blasau ha vuelto al ritmo habitual tras el parón nocturno.

Desde Pujolàs, explican que recuperaron el suministro hacia las 15:30, aunque con problemas de conectividad. “Internet aún no funciona del todo bien”, señalan. También han recuperado la normalidad en Metalquimia.

Por su parte, Incarlopsa continúa trabajando para recuperar la normalidad lo antes posible. La compañía agradece públicamente la implicación de su equipo, que durante la jornada del lunes demostró “gran profesionalidad y compromiso para minimizar el impacto en las operaciones”.

Desde Grupo Tello Alimentación, explican que aún están valorando la situación y que por ahora no disponen de información concreta sobre el alcance del impacto.

190 millones en pérdidas, según las primeras estimaciones

Tanto FECIC como ANICE están recopilando información entre las empresas afectadas para trasladar una valoración conjunta al Ministerio de Agricultura. Según sus primeras estimaciones, el apagón eléctrico podría haber generado pérdidas de hasta 190 millones de euros en el conjunto del sector, sumando los efectos de la interrupción de actividad, productos decomisados, problemas en logística y posibles daños en equipos industriales.

Aunque muchas empresas contaban con grupos electrógenos para mantener las cámaras cerradas, el impacto sigue siendo difícil de cuantificar. Además, desde el sector se advierte que los seguros podrían no cubrir estos daños, al tratarse de una situación considerada emergencia nacional.

Ante ello, ANICE y FECIC han remitido una carta a la secretaria general de Recursos Agrarios y Seguridad Alimentaria del Ministerio de Agricultura, Ana Rodríguez Castaño, en el que detallan el impacto del apagón eléctrico. Según señalan, la producción se vio interrumpida de forma brusca en mataderos, salas de despiece e industrias elaboradoras, provocando la pérdida inmediata del valor de los animales aturdidos pero no sacrificados, los sacrificados pero no eviscerados y las canales que quedaron colgadas en las líneas de faenado o en las salas de oreo.

Además del decomiso de estas canales, vísceras y productos elaborados que estaban en hornos o masas en proceso, también se han registrado daños en maquinaria, estaciones de bombeo, depuradoras y sistemas electrónicos. A primera hora del martes, aún había plantas sin suministro, lo que podría aumentar las pérdidas de productos almacenados en cámaras frigoríficas.

Giuseppe Aloisio (ANICE) e Ignasi Pons (FECIC) han reclamado al Gobierno que articule ayudas directas y mecanismos de compensación con cargo a los instrumentos de contingencia presupuestaria, y han advertido de que el suceso ha puesto de manifiesto “la enorme fragilidad del sistema energético de nuestro país”.

Fuente: Revista Cárnica