La Peste Porcina Africana (PPA) está teniendo un fuerte impacto sobre las exportaciones españolas de porcino tras el cierre de algunos mercados estratégicos, según ha advertido la Asociación Nacional de Industrias de la Carne de España (ANICE). Solo en Japón y México, el valor de las exportaciones de carne, despojos y productos elaborados se ha reducido en cerca de 350 millones de euros durante el primer semestre de 2026 respecto al mismo periodo de 2025.
Entre enero y junio de 2026, España exportó a Japón 24.880 toneladas de carne y despojos de porcino, frente a las 95.425 toneladas del mismo periodo de 2025, un 73,9% menos. En valor, las exportaciones han pasado de 402,9 a 90,6 millones de euros, una caída del 77,5% y 312,3 millones de euros menos en apenas seis meses. La evolución mensual muestra además la progresiva intensidad del cierre: las exportaciones de carne han pasado de en torno a 7.000 toneladas en enero a apenas 600 en junio.
Japón suspendió las importaciones de productos de porcino español, aunque permitió seguir exportando aquellos que hubieran sido envasados el 29 de octubre de 2025 o antes, lo que permitió mantener determinados flujos durante los primeros meses de 2026 y explica que el acumulado del semestre todavía no refleje toda la magnitud del cierre. Esa misma circunstancia explica la menor caída de los productos elaborados, con descensos del 17,4% en volumen y del 14,3% en valor, ya que su mayor vida comercial y la concentración de las expediciones en los primeros meses del año han retrasado el impacto estadístico. El director general de ANICE, Giuseppe Aloisio, advirtió de que los datos del primer semestre todavía no muestran toda la dimensión del problema y de que, si no se recupera el acceso al mercado japonés, el impacto será mucho más acusado durante la segunda mitad del año.
México, un mercado que desaparece del mapa
La situación es aún más contundente en México. Durante el primer semestre de 2025, España exportó allí 5.154 toneladas de carne y despojos de porcino, por valor de 9,8 millones de euros; en el mismo periodo de 2026 las estadísticas no registran exportaciones, una caída del 100%. Los flujos de productos elaborados también han quedado prácticamente paralizados, frente a las 1.726 toneladas y 23,4 millones de euros exportados en el primer semestre de 2025.
Para Aloisio, la industria cárnica afronta un 2026 especialmente complejo, ya que la pérdida de mercados exteriores estratégicos introduce un importante factor de incertidumbre y presión sobre las empresas; en sus palabras, en estas circunstancias resulta imprescindible preservar la competitividad del sector y actuar con prudencia ante decisiones que puedan traducirse en nuevos incrementos de costes estructurales.
La respuesta pasa por Bruselas
ANICE considera prioritario avanzar en el reconocimiento de mecanismos de regionalización, de manera que las restricciones puedan circunscribirse a las zonas afectadas y las empresas situadas en territorios libres de la enfermedad puedan recuperar su capacidad exportadora. La organización reconoce el intenso trabajo técnico que está desarrollando el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) con las autoridades de los países afectados y expresa su confianza en las garantías del sistema español de sanidad animal, sus mecanismos de vigilancia, bioseguridad, control y trazabilidad. Aloisio remarcó la confianza del sector en el trabajo de las autoridades sanitarias españolas y en la solidez del sistema de sanidad animal, y reclamó reforzar la diplomacia sanitaria para avanzar en el reconocimiento de la regionalización y recuperar cuanto antes mercados estratégicos como Japón y México.
Para la organización, la magnitud de estas cifras evidencia también la necesidad de que la Comisión Europea y los Estados miembros, incluida España, desarrollen mecanismos económicos que amortigüen las consecuencias de las crisis sanitarias sobre el conjunto de la cadena ganadero-cárnica. En este sentido, ANICE viene defendiendo, junto con la Federación Empresarial de Carnes e Industrias Cárnicas (FECIC) y la italiana Associazione Industriali delle Carni e dei Salumi (ASSICA), la creación de un fondo mutualista específico frente a riesgos sanitarios que permita responder también a consecuencias económicas indirectas como el cierre repentino de mercados, la pérdida de actividad comercial o la necesidad de redirigir grandes volúmenes de producto. Para la entidad, la respuesta ante estas crisis debe asentarse sobre tres pilares: prevención y control sanitario, regionalización y diplomacia sanitaria para preservar y recuperar mercados, y mecanismos económicos de amortiguación que protejan la competitividad de la cadena.
Font: Agrodigital