A raíz del fracaso en la mediación del Servicio Interconfederal de Mediación y Arbitraje (SIMA) en el marco de la negociación del Convenio Colectivo Estatal de Industrias Cárnicas el pasado 21 de octubre, este medio lanzó una encuesta a sus lectores en la noticia ‘Sin acuerdo en el SIMA: se mantiene la huelga en la industria cárnica ante posturas irreconciliables entre patronal y sindicatos’. El objetivo era pulsar la opinión de empresarios, directivos y trabajadores de la industria sobre las consecuencias de las cinco jornadas de paro convocadas para los días 9, 10, 11, 12 y 13 de noviembre.

Los resultados de la consulta muestran una postura rotundamente mayoritaria a favor del diálogo: el 65,8 % de los encuestados considera que se debería seguir negociando en la mesa del convenio sin llegar a ejecutar los paros.

Frente a esta llamada al entendimiento, las posturas más extremas quedan en minoría. Solo un 18,4 % apoya la huelga como medida necesaria para garantizar el poder adquisitivo de los trabajadores.

Por su parte, un 15,8 % rechaza frontalmente la convocatoria por considerarla desmedida ante las estimaciones de la patronal, que cifran el impacto en una pérdida salarial superior a los 500 euros por trabajador en la nómina de noviembre, sumada al perjuicio económico para las empresas del sector.

Impacto en las plantas: la pérdida de clientes exteriores prima sobre los problemas operativos

En lo relativo a las consecuencias operativas para las instalaciones cárnicas, la inquietud de la industria se enfoca principalmente en los compromisos comerciales y el mercado exterior.

El 60,9 % de los participantes señala que el mayor peligro de los cinco días de paro es el incumplimiento de compromisos comerciales y la pérdida de contratos de exportación. Esta preocupación coincide con el diagnóstico de las patronales ANICE, FECIC y AGEMCEX, que recuerdan las actuales dificultades de acceso a determinados mercados internacionales y la presión sobre los márgenes empresariales.

Por otro lado, un 30,4 % sitúa el problema principal en el paro directo de las líneas de procesado y los problemas de almacenamiento de la materia prima. Un minoritario 8,7 % confía en que el impacto será controlado gracias al stock disponible, mientras que un 0 % ve viable reorganizar turnos o adelantar la producción como vía de contención.

El camino al desbloqueo: un 40 % exige mejoras a la patronal y un 33,3 % pide cesiones mutuas

Al ser consultados sobre cómo resolver el estancamiento tras el SIMA, las opiniones se reparten entre ambas partes negociadoras:

  • El 40 % opina que la patronal debe mover ficha mejorando la propuesta salarial, situada actualmente en una subida del 3,8 % para 2026, incrementos para 2027 y 2028 y cláusula de revisión vinculada al IPC. Esta exigencia coincide con la denuncia de la representación sindical, que criticó a las empresas por presentarse tras un receso de más de hora y media con la misma propuesta previa.
  • El 33,3 % aboga por una postura intermedia en la que tanto la representación empresarial como los sindicatos realicen concesiones recíprocas para alcanzar un acuerdo equilibrado.
  • El 16,7 % sostiene que deben ser los sindicatos quienes cedan desconvocando las jornadas de huelga, alineándose con el planteamiento de las patronales, que acusan a la parte social de usar la mediación como un trámite para justificar la protesta.
  • El 10 % restante solicita la intervención directa de la Administración Pública o de los mediadores para resolver la paralización del convenio colectivo.

El desenlace del conflicto se acerca a una fecha clave mientras la representación sindical mantiene sus asambleas informativas previas a los paros y la patronal ratifica su decisión de acudir a la Audiencia Nacional para denunciar una presunta vulneración del deber de negociar de buena fe.

Fuente: Revista Cárnica