Hoy, en nuestro ‘Espacio Carnicero’, sección patrocinada por Arcos, ElPozo y Utistil, conocemos la historia de Can Manyet, una carnicería centenaria en la localidad Barcelonesa de Molins de Rei que ha sabido reinventarse sin perder su esencia. Dirigida por Mireia Sellarès —actual presidenta de GremiCarn— y su hermana, este negocio familiar demuestra cómo la innovación y el producto de proximidad pueden transformar una clásica tocinería de barrio en un referente moderno de más de 200 metros cuadrados.

Can Manyet representa la evolución perfecta de la charcutería y carnicería tradicional. Mireia Sellarès Tort, copropietaria de este centenario establecimiento situado en Molins de Rei (Barcelona), lidera junto a su hermana un proyecto familiar que respira pasión por el oficio.

Tras tomar el relevo de sus padres, quienes rescataron la tienda durante la crisis de los años setenta, han transformado aquel pequeño local de barrio en un gran referente de innovación y producto de proximidad.

La ciencia aplicada al obrador

Mireia siempre soñó con estudiar una carrera científica y trabajar en un laboratorio de investigación. Sin embargo, la vida la llevó a incorporarse al negocio familiar a los 18 años. Lejos de frustrarse, descubrió que este oficio combina perfectamente la experimentación, al desarrollar nuevos productos, con la psicología necesaria para entender a los clientes y al equipo.

Como le confesó una vez un veterano bodeguero: “el 80 % de la población acabamos no trabajando de lo que habíamos imaginado cuando éramos pequeños”. Mireia hizo suya esta lección y decidió ir a por todas, volcando todo su espíritu investigador directamente en el obrador.

“Ya no podemos trabajar como hace 20 años”

Para Mireia, escuchar al cliente resulta fundamental: “Ya no podemos trabajar como hace 20 años”, afirma con rotundidad. Ahora las familias son más pequeñas y buscan opciones individuales; como detalla Mireia, “a veces a uno le apetecen macarrones y al otro ensaladilla”.

Por eso, en Can Manyet ofrecen multitud de platos cocinados a granel. Aun así, la constante innovación convive a la perfección con la esencia del negocio. Como bien precisa la copropietaria, deben avanzar “pero sin perder de vista la tradición”, ya que al final “los consumidores tienen ganas de novedades, pero no dejamos de ser clásicos”. Prueba de ello es que el cerdo sigue siendo la primera familia en ventas y el producto estrella indiscutible de la casa es su tradicional botifarra cruda. Ellos mismos elaboran con mimo en su propio obrador las salchichas, los botifarrones, las hamburguesas y las botifarras rellenas.

Mireia tiene muy claro que la calidad empieza en el origen. Por eso, apuestan firmemente por el producto local: ofrecen ternera de Girona, carne ecológica de la Vall Fosca, cerdos criados cerca de Vic, conejos de granjas catalanas y una selecta cava de quesos artesanos. Este compromiso busca también cuidar el entorno. Reducen el uso de plásticos preguntando siempre al comprador antes de utilizar una bandeja nueva. Gracias a esta filosofía, han logrado una clientela tan concienciada que, en palabras de la propia Mireia, “hay gente que incluso te trae los tuppers de casa”.

Transparencia y el rincón de los “clientes de futuro”

El constante crecimiento en ventas les impulsó a trasladarse hace una década a un nuevo local de más de 200 metros cuadrados, equipado con grandes ventanales que abren la tienda al exterior.

Buscaban romper barreras y ofrecer total transparencia, instalando baños públicos y un obrador completamente a la vista de los compradores. Además, al detectar que muchas familias acudían con niños, diseñaron un rincón de juegos con pizarra, cuentos y una cocinita de juguete. Mientras los más pequeños se divierten, los adultos compran con tranquilidad. A menudo son los propios niños quienes piden ir a Can Manyet, convirtiéndose así, como señala Mireia, en verdaderos “clientes de futuro”.

Para agilizar el día a día de estas familias modernas, potencian los pedidos anticipados mediante WhatsApp o correo electrónico. El equipo prepara estos encargos con un cuidado extremo, siguiendo una premisa que Mireia siempre recuerda a sus trabajadores: “nosotros somos sus ojos”.

Excelencia reconocida y liderazgo en el sector

El éxito de Can Manyet también radica en el cuidado de su equipo humano, formado actualmente por 14 trabajadores. Implementan un horario ininterrumpido con turnos intensivos que favorecen la conciliación de la vida laboral y familiar, algo que genera un enorme compromiso y reduce drásticamente el absentismo. Todo este esfuerzo cosecha grandes frutos: recientemente, la feria CharcutExpo premió a Can Manyet con ‘Dos joyas’ para reconocer su innovación, excelencia y calidad en el sector.

Para seguir difundiendo la cultura de su producto, hace un año y medio inauguraron un espacio de degustación anexo donde organizan catas y maridajes. Y con esta misma energía incombustible, Mireia Sellarès ejerce actualmente como presidenta de GremiCarn, el gremio de carniceros y Charcuteros de Cataluña, trabajando incansablemente para poner en valor y dar visibilidad a este apasionante oficio.

Fuente: Revista Cárnica