China podría elevar sus importaciones de carne de cerdo desde Brasil y Argentina si finalmente impone aranceles a las importaciones provenientes de la Unión Europea (UE), una medida que afectaría especialmente a España, principal proveedor de porcino al gigante asiático, tal y como apuntan desde EuroEFE Euroactiv.
Este medio recoge la valoración de Éva Gocsik, analista del banco holandés Rabobank, quien apunta que aunque la dependencia de China del cerdo europeo es limitada, ya que aunque el 50 % de sus importaciones provienen de la UE, solo el 5 % del consumo total de carne de cerdo del país asiático es cubierto por compras al exterior, cualquier restricción comercial impactaría negativamente en la industria porcina europea, que se vería obligada a redirigir su producción a mercados menos rentables o competitivos.
Impacto en España
Nuestro país es el mayor exportador de porcino a China. En 2023 En 2023, China ocupó el primer puesto del ranking de destino de las exportaciones de carne y productos elaborados de porcino de España, con un total de 560.488 toneladas por un valor de 1.223 millones de euros, según datos de INTERPORC.
Si finalmente se imponen aranceles al porcino europeo, los productos más vulnerables serían las partes menos apreciadas en Europa, como las orejas, morros o pies de cerdo.
La medida no afectaría a productos como el jamón y embutidos, cuyas exportaciones a China sumaron solo 40 millones de dólares (36 millones de euros) el año pasado.
Brasil y Argentina como alternativas
En opinión de la analista de Rabobank, Brasil y Argentina figuran como posibles alternativas para cubrir la demanda china, aunque el país sudamericano aún cuenta con pocas plantas autorizadas para exportar a China. Además, otros proveedores globales como Estados Unidos, Canadá y Rusia podrían ganar cuota de mercado si se materializan los aranceles europeos, según Gocsik.
Pero a pesar de que Brasil se presenta como una de las alternativas para suplir el posible vacío que dejaría el porcino europeo en China, no todo sería fácil para el gigante sudamericano. Según la experta Éva Gocsik, su competitividad en los mercados asiáticos podría verse afectada si la carne de cerdo europea pierde acceso al mercado chino, ya que la caída de precios presionaría a la baja la rentabilidad de los exportadores brasileños.
En paralelo, China ha comenzado a diversificar sus proveedores. En enero de este año, Pekín autorizó la importación de carne de cerdo proveniente de Rusia, un reflejo de las crecientes relaciones entre ambos países. Esto podría posicionar a Rusia como un nuevo competidor relevante en el mercado mundial de exportaciones de cerdo y vísceras, un rol que hasta ahora no había desempeñado de manera significativa.
Sin embargo, Gocsik también plantea otra posibilidad: que China no necesite buscar nuevos proveedores para sustituir las importaciones europeas. La razón es que el gigante asiático ha incrementado considerablemente su producción nacional de carne de cerdo en los últimos años y podría aprovechar esta oportunidad para reducir el exceso de oferta y elevar los precios internos, ayudando así a sus productores a mitigar las pérdidas.
Fuente: Revista Cárnica