Dinamarca se ha convertido en el primer país de la Unión Europea en eliminar de su estructura gubernamental el Ministerio de Agricultura, sustituyéndolo por el nuevo Ministerio de Naturaleza y Bienestar Animal.
Ante esta medida inédita, la asociación cárnica española ANAFRIC ha advertido sobre los graves riesgos que supone dividir la gestión del sector, recordando que la producción agroalimentaria debe seguir siendo una prioridad estratégica.
Un “giro ideológico” que alarma al sector europeo
La decisión, impulsada por la primera ministra socialdemócrata Mette Frederiksen, supone que las responsabilidades que históricamente correspondían al Ministerio de Alimentación, Agricultura y Pesca queden ahora diluidas y repartidas entre cinco ministerios diferentes.
Tal y como denuncia el portal European Livestock Voice, se trata de una medida política y simbólica que “parece priorizar una visión ideológica sobre un enfoque científico”. La supresión ha sido impulsada por la creciente influencia del activismo ecologista y celebrada por organizaciones como Animal Protection Denmark, cuya directora, Britta Riis, la ha calificado de “victoria histórica”.
El movimiento resulta especialmente chocante en Dinamarca que, tal y como señalan los datos de European Livestock Voice, es el sexto mayor exportador mundial de carne de cerdo y poseedor de uno de los sistemas ganaderos más eficientes y tecnológicos de Europa. A la eliminación del ministerio se suma el nombramiento de la activista ambiental Maria Reumert Gjerding como Ministra de Medio Ambiente y la reciente entrada en vigor en 2024 del primer impuesto mundial sobre las emisiones agrícolas. Para figuras danesas como el eurodiputado Asger Christensen, esta reestructuración es un “desastre”, ya que deja al país sin nadie que mantenga una visión integral de la política alimentaria.
ANAFRIC reivindica el papel estratégico de la producción agroalimentaria
En el ámbito nacional, mientras el MAPA no ha querido entrar en valorar la decisión del Gobierno de otros países, la patronal cárnica ANAFRIC ha analizado las consecuencias de esta tendencia institucional. Aunque la asociación respeta que cada Estado miembro organice su estructura administrativa conforme a sus prioridades, advierte de que “es fundamental que la producción agroalimentaria siga ocupando un lugar estratégico en la acción de los gobiernos”. El sector, recuerdan, no solo garantiza el abastecimiento, sino que sostiene el empleo, la actividad económica y la cohesión territorial.
Frente a la corriente de dividir institucionalmente la gestión agroalimentaria, la postura de ANAFRIC es clara: “Consideramos que fragmentar las competencias puede dificultar una visión global de la cadena alimentaria”. La asociación defiende una gobernanza unificada que ofrezca “seguridad jurídica, estabilidad regulatoria y un marco que favorezca la inversión, la innovación y la competitividad”, integrando la protección medioambiental y el bienestar animal sin sacrificar la viabilidad económica de las empresas y del medio rural.
El riesgo para la soberanía alimentaria en Europa
Para la industria cárnica española, el caso danés abre un debate mucho más profundo a nivel comunitario sobre la necesidad de reforzar el reconocimiento estratégico de la producción de alimentos en Europa. ANAFRIC recuerda que las recientes crisis climáticas, geopolíticas y sanitarias han dejado clara la necesidad vital de contar con un sector agroalimentario europeo “fuerte, resiliente y competitivo”.
La supresión de este ministerio evidencia una visión política que considera la ganadería como parte del problema. Sin embargo, si la transición ecológica se convierte en una “campaña ideológica contra la producción animal”, amenaza la capacidad del continente para proveer alimentos, empleo y desarrollo económico a las generaciones futuras.
Tanto ANAFRIC como European Livestock Voice coinciden en la conclusión: el verdadero reto no es reducir la ganadería, sino apoyarse en la innovación y en criterios científicos para hacerla cada vez más eficiente y sostenible, garantizando el suministro seguro para todos los ciudadanos.
Fuente: Revista Cárnica