La DNC, una enfermedad vírica que afecta exclusivamente al ganado vacuno, ha aparecido en España con dos brotes en explotaciones en Gerona.

El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ha confirmado este lunes el segundo brote de dermatosis nodular contagiosa (DNC) en España, localizado en una explotación bovina del municipio de Peralada, en la provincia de Gerona. Este nuevo caso se une al confirmado el pasado viernes en una granja bovina de la comarca del Alt Empordà, también en Gerona, que representa el primer brote registrado en la historia de España. La detección de la enfermedad, conocida también como Lumpy Skin Disease, ha encendido las alertas sanitarias en el país y ha llevado a las autoridades a activar de inmediato el protocolo de emergencia veterinaria.

La DNC es una enfermedad vírica que afecta exclusivamente al ganado vacuno. Se transmite con facilidad, principalmente a través de insectos vectores (como mosquitos, garrapatas o tábanos), y provoca fiebre, inflamaciones cutáneas, lesiones generalizadas y una notable disminución de la producción lechera. Aunque no supone un riesgo para la salud humana, sus consecuencias económicas pueden ser devastadoras, ya que obliga al sacrificio de animales y restringe las exportaciones de productos de origen bovino.

Hasta la fecha, España nunca había registrado un caso de esta enfermedad. Su expansión a territorio nacional se produce tras más de tres décadas de vigilancia constante desde las autoridades europeas. Según los informes epidemiológicos que recoge el Ministerio, la DNC estuvo confinada al África subsahariana hasta 1988, cuando se extendió por primera vez a Egipto. En 1989 se confirmó un brote en Israel, el único fuera del continente africano hasta ese momento, que fue erradicado mediante sacrificios y vacunación masiva.

A partir de la década de 2010, el virus comenzó a avanzar de forma más preocupante hacia el norte. En 2013 llegó a Turquía, y dos años después, en 2015, alcanzó su parte europea, desde donde se propagó rápidamente hacia Grecia. En agosto de ese año se declararon los primeros focos griegos, que se extendieron a lo largo de los Balcanes en cuestión de meses. La respuesta de los países afectados consistió en campañas de vacunación preventiva, con las que se logró ralentizar parcialmente su avance.

En junio de este mismo año, el virus reapareció con fuerza en Italia y Francia. Desde entonces, los expertos señalaban de que la llegada del virus a España era cuestión de tiempo, dada la cercanía geográfica y los intensos flujos comerciales y ganaderos. Este pasado sábado, tras conocerse el primer caso de DNC en Gerona, la Generalitat iniciaba el sacrificio de 123 terneros de la explotación ganadera de la comarca del Alt Empordà (Girona). Además, ha fijado además un perímetro de seguridad en torno a la misma de 20 kilómetros durante 28 días, al tiempo que vigilan más de 800 granjas y han inmovilizado otros 93.000 animales en la zona.

La Conselleria de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación de la Generalitat iniciará la vacunación del ganado vacuno este miércoles, seis días después de la detección del primer caso en el Alt Empordà. Así lo confirmaba el conseller Òscar Ordeig este lunes por la tarde, tras la reunión que mantiene a diario con el sector.

Mayor capacidad de difusión

Los científicos han advertido de que las cepas que circulan en los brotes recientes muestran una capacidad de difusión superior a las variantes clásicas. Además, el virus ha continuado su expansión hacia el este, afectando a Armenia y posteriormente a Daguestán, en la Federación Rusa. La detección de la DNC en suelo ruso representó la primera vez que el país declaraba oficialmente la enfermedad en su territorio.

En España, la confirmación del brote en Gerona ha puesto en marcha un operativo coordinado entre el MAPA, la Generalitat de Cataluña y los servicios veterinarios locales. Las medidas incluyen el sacrificio de los animales infectados, la limpieza y desinfección exhaustiva de las instalaciones, así como el establecimiento de zonas de protección de tres kilómetros y de vigilancia de hasta diez. Además, se ha restringido el movimiento de animales en toda la comarca y se estudia la posibilidad de iniciar una campaña de vacunación preventiva.

Asociaciones ganaderas reclaman ayudas y coordinación

Las asociaciones agrarias han reaccionado con preocupación ante la noticia. Desde Asaja y COAG han pedido “una respuesta rápida, coordinada y basada en criterios técnicos“, alertando de que el impacto de la enfermedad podría ser “muy grave” para la cabaña bovina nacional. “Es un golpe duro para el sector, que ya sufre la presión de los costes de producción y las limitaciones comerciales”, señalaron. Por su parte, la Unión de Pequeños Ganaderos (UPA) ha instado a que se habiliten ayudas directas para compensar las pérdidas derivadas de la emergencia sanitaria.

El brote en Gerona demuestra, según los expertos como el  catedrático de sanidad animal de la UAB Mariano Domingo, la dificultad de contener enfermedades de transmisión vectorial en un contexto de cambio climático, que amplía las zonas favorables a los insectos portadores. Domingo afirma que el la DNC puede “propagarse con facilidad” y considera “imprescindible la vacunación”. “El problema es que las condiciones climáticas actuales no ayudan a limitar la presencia de insectos en las granjas”, concluye.

El sindicato mayoritario del sector agrario en la región, Unió de Pagesos, ha lamentado la “falta de previsión” del Departament d’Agricultura, Ramaderia, Pesca i Alimentació. La coordinadora nacional del sindicato, Raquel Serrat, recordó que la organización “ya había reclamado una campaña de vacunación preventiva en las comarcas fronterizas con Francia, donde ya se habían detectado casos”, pero la propuesta fue finalmente descartada.

Serrat alertó de que “el contagio proviene de vectores locales, como mosquitos”, lo que, según advirtió, “puede agravar la expansión del virus”. Por ello, el sindicato reclama “vacunación urgente, controles en las fronteras y medidas de desinfección”, además de “indemnizaciones justas que incluyan los daños colaterales que sufran las explotaciones”.

Fuente: 20 minutos