¿Cómo influyen las emociones en el consumo de carne? ¿Hasta qué punto la carne es importante para nutrirnos adecuadamente? ¿Cómo será el futuro? Estas son algunas de las cuestiones que se plantearon el 25 de septiembre durante el VI Fórum Cárnico y de la Proteína Alternativa, que se celebró en Girona y congregó a más de 200 líderes de la industria cárnica, científicos y expertos en tecnología alimentaria.
El evento arrancó con la bienvenida e inauguración a cargo de Nina Jareño, directora de Contenidos del Área Alimentaria de Interempresas Media, y de Josep Usall, director general del IRTA, quien destacó “el rol de la innovación en este sector tan estratégico y valioso para nuestra sociedad, que está viviendo un momento de transformación sin precedentes”. Para Usall, responder a los retos actuales y futuros requiere, además de innovar, reflexionar sobre la sostenibilidad, sobre la respuesta de los consumidores a las nuevas tendencias de consumo y sobre los aspectos gastronómicos de la carne y de las proteínas alternativas. En este sentido, Jareño subrayó la oportunidad que supone este fórum para “inspirarnos y recopilar ideas sobre qué hacer con nuestros negocios y garantizar su futuro”.
Emociones y un importante valor nutricional
El primer bloque del fórum, titulado ‘El impacto de la carne a nivel social y económico’, contó con la intervención de la científica de la Universidad de Medicina y Ciencias de la Salud de Dublín Alice Stanton, quien pueso en valor no solo la aportación proteica que supone el consumo de carne, sino su importante contenido en micronutrientes, como vitaminas y minerales. Stanton sorprendió a los asistentes explicando cómo su trabajo está poniendo en cuestión estudios internacionales de referencia que apuestan por reducir considerablemente el consumo de productos de origen animal.
Eficiencia e innovación
El segundo bloque fijó su atención en los procesos eficientes y respetuosos que se están aplicando en la industria. Para ello, Nuria Romero, jefa de Sostenibilidad del Grupo Viñas, quiso exponer algunos proyectos que la empresa ha aplicado a nivel ambiental, como la reducción de consumo de gas a través de agua de esterilización, la instalación de una planta de refrigeración con amoníaco o el aumento de la superficie de placas fotovoltaicas.
Elena Fulladosa, investigadora del programa de Calidad y tecnología alimentaria del IRTA, se centró en la digitalización y el procesado inteligente para la transformación de alimentos, explicando proyectos creados en el IRTA para la optimización del proceso de extrusión, la categorización de la materia prima y la optimización del proceso de maduración o el desarrollo de una plataforma NIR de bajo coste de microbiología predictiva y control de calidad y composición.
Innovar para alimentar a las nuevas generaciones
En último bloque se inició con Ricard Bou, investigador del programa de Funcionalidad y seguridad alimentaria del IRTA, quien dio algunas ideas sobre cómo valorizar los subproductos de la industria cárnica (vísceras, sangre y derivados, gelatinas, colágeno…). Habló de utilizarlos a nivel industrial –como biopolímeros y bioplásticos o materiales dieléctricos, como adhesivos, adsorbentes o floculantes…) –y a nivel energético o fertilizante –biogás, biocombustible, biodisel…–: “No es un reto fácil porque los subproductos se deben tratar de la forma correcta y eso implica un proceso largo y tecnológicamente complejo. Algo que se da especialmente en procesos de biorefinería, que destacan por su interconexión con muchas industrias”.