El sector prevé acabar el año sin que los ingresos superen los costes de producción
Los ganaderos continúan con su sangría de pérdidas desde el inicio de la peste porcina africana: una factura que ya se eleva hasta los 994 millones de euros si se tiene en cuenta todo el territorio nacional en los últimos siete meses (265 millones de euros si se focaliza en el territorio catalán).
El cálculo está realizado por Unió de Pagesos en colaboración con Unión de Uniones mediante una estimación del precio que debería tener el cerdo en esta época del año y el que ha tenido durante el primer semestre del año a causa de la PPA. De media, el kilo de animal vivo ha cotizado a 1,18 euros en este periodo, 16 céntimos por debajo del coste de producción -que ha bajado un 3,4% este año y que los profesionales estiman en 1,34 euros- y un 30,2% menos que la media del año pasado.
Si bien es cierto que recientemente esta cotización ha experimentado una escalada hasta los 1,31 euros el kilo, el sector se muestra lejos de estar satisfecho. Históricamente estos primeros meses de verano son los que mayor subida de precios registran gracias a la época de barbacoas que disparan la demanda, sin embargo el precio actual es el más bajo para esta semana desde 2018. Por esto se teme que el precio haya tocado techo, lo que supondría que los profesionales del sector no lograrían rentabilizar su actividad en todo el año, puesto que aún siguen apareciendo animales infectados semana tras semana.
“Entendemos que si vemos los gráficos de precio, normalmente entre mayo y julio son los meses más fuertes, por lo que nuestra previsión es que el precio ha tocado techo y que a partir de aquí solo iremos a la baja, o sea, que seguiremos sumando pérdidas en todo lo que queda de año”, explica Rossend Saltiveri, responsable de ganado porcino de Unió de Pagesos.
Menos valor exportado
El mercado internacional durante estos primeros tres meses del año ha experimentado un crecimiento en volumen (+0,8%) hasta los 2.745 miles de toneladas, aunque el valor de estas ha retrocedido respecto al pasado año un 3,4% hasta los 8.486 millones de euros. Este bajón vino provocado principalmente por los países extracomunitarios como China, que representa el principal destino exportador de la carne de cerdo española y cuyo valor cayó un 34,2% interanual de enero a marzo hasta los 199,1 millones de euros, según datos de Interporc.
Japón -que a diferencia de China no acepta la regionalización de las exportaciones- también supuso un bajón del 63%, si bien su volumen de mercado (91,4 millones) es inferior al del gigante asiático.
Los motivos detrás de esta pérdida de valor tienen relación directa con los efectos de la peste porcina africana en España y Alemania, dos de los principales productores de carne de cerdo europeos – el 8,3% d ela producción total sale su territorio- que han visto perjudicadas sus exportaciones a los mercados extracomunitarios. Debido a esto, los dos países buscan recolocar su producto en el mercado europeo, lo que provoca una cantidad de oferta desproporcionada en comparación con la demanda que hay.
Este hecho se evidencia al visualizar que prácticamente todos los principales países europeos han experimentado crecimientos a doble dígito en el volumen exportado durante el primer trimestre del año (a excepción de Francia que lo ha hecho un 3,6%) pero han rebajado el valor de estas ventas: un 6% en Italia, un 8,7% en Francia y un 0% en Portugal pese a haber importado un 11,8% más de toneladas.
Concentración en el sector
El contexto de crisis sanitaria en el que se mueve hoy en día el mercado del cerdo dista mucho de los tres años de bonanza anteriores, cuando los márgenes de los productores y las empresas eran mucho más holgados. Esta situación hará que la propiedad de las granjas integradoras catalanas (que crían y engordan ganado), que a día de hoy está repartida en 215 empresas, se concentre aún más en los próximos años.
“La empresa que tendrá más posibilidades de tener la propiedad es la que está en los dos lados de la cadena, tanto en la producción como en la industria cárnica; los que solo estamos en la producción posiblemente tendremos más dificultades para resistir la crisis”, detalla Saltiveri.
Dentro de este ecosistema, solo una quincena de estas empresas controla el 30% de las granjas en régimen de integración. El top lo encabeza VallCompanys, el gigante cárnico asentado en Lleida que tiene el 9,7% de todas las granjas integradas (358) seguido por Selección Batallé que tiene el 6,2% (227) y Premier Pigs, que cuenta con el 5,7% de la cuota (209).
Font: El Economista