Los sindicatos fijan cuatro condiciones sobre salarios, jornada, licencias y ritmos de trabajo para evitar la paralización de las plantas en plena campaña navideña y desmienten la acusación patronal de “mala fe”.
La negociación del Convenio Colectivo Estatal de Industrias Cárnicas afronta su momento más crítico. La Comisión Negociadora se reunirá el próximo 6 de octubre en un encuentro decisivo para encauzar el marco laboral del sector.
Marco Antonio Pérez, responsable de la negociación del convenio en CC.OO. de Industria, advierte de que las organizaciones sindicales iniciarán el conflicto colectivo y convocarán una semana de huelga en noviembre si la representación empresarial no presenta propuestas de avance sustanciales.
Las centrales sindicales han fijado estratégicamente la huelga para el mes de noviembre porque coincide con el pico de elaboración de productos para la campaña de Navidad en los centros de producción. Pérez explica que aceptar la propuesta patronal de mantener la “paz social” hasta finales de año supondría una trampa para las plantillas. “En diciembre las empresas ya han distribuido la producción navideña y en enero la actividad cae notablemente”, explica, lo que anularía la capacidad de presión de los trabajadores. “No vamos a esperar a enero cuando el sector esté relajado; si el día 6 no hay avances sustanciales en los cuatro puntos, iremos a la huelga en noviembre sin ninguna duda”, asevera el dirigente sindical.
Las cuatro condiciones irrenunciables para suspender el paro
Para alcanzar un acuerdo global y congelar las movilizaciones previas a la cita de mediación fijada en el SIMA para el 16 de octubre, CC.OO. de Industria y UGT Fica exigen progresos reales e integrales en cuatro pilares fundamentales:
- Garantía del poder adquisitivo: los sindicatos reclaman incrementos salariales vinculados a cláusulas de revisión efectivas. Pérez tilda de inasumible la oferta patronal de un 3,5 % de subida frente a un IPC situado en el 4,9 % en septiembre, sumado a un tope adicional del 1 % y a la supresión del pago de atrasos.
- Reducción de la jornada máxima anual: la representación social exige un recorte directo en el cómputo de horas de trabajo en el sector.
- Ampliación de licencias y permisos: las centrales demandan mejoras concretas en los derechos de conciliación y permisos retribuidos.
- Control preventivo de los ritmos de trabajo: los sindicatos sitúan la regulación de las cadenas de montaje como una prioridad de salud laboral. Pérez denuncia que diversas industrias imponen cadencias excesivas sin abonar incentivos ni realizar evaluaciones ergonómicas, lo que desencadena un alto número de lesiones físicas en las plantas. “Las empresas tienen que medir y limitar los ritmos con criterios de prevención de riesgos laborales y no a golpe de martillo a lo que decida el encargado”, enfatiza el responsable de CC.OO. Industria.
Preacuerdos en la mesa que desmienten la “mala fe”
Esta firmeza sindical responde también a la decisión de las patronales ANICE, FECIC y AGEMCEX de demandar a los sindicatos ante la Audiencia Nacional por presunta mala fe negociadora tras diez reuniones negociadoras. Pérez desmiente categóricamente esta acusación y sostiene que la representación sindical ha mostrado voluntad negociadora desde el inicio de las conversaciones.
De hecho, explica, “ambas partes han consensuado ya preacuerdos significativos en materias normativas clave como la bolsa de vacaciones, la vigencia del convenio, los reconocimientos médicos, la regulación de la comisión paritaria y la subrogación de los auxiliares veterinarios”.
Para CC.OO. Industria, estos pactos demuestran el compromiso de los trabajadores con la consecución de un acuerdo, mientras que califican de maniobra patronal la exigencia de firmar un compromiso de paz social para paralizar el derecho constitucional a la huelga a cambio de un calendario de reuniones sin contenidos reales.
Font: Revista Cárnica