A través de un comunicado de prensa, ANICE reivindica “una normativa equilibrada que garantice el bienestar animal en el transporte sin comprometer la viabilidad del sector cárnico español”. En un contexto en el que se está tramitando el Reglamento de Bienestar Animal en el Transporte en Bruselas, ANICE ha presentado una enmienda que se suma a las más de 3.000 propuestas de mejora de dicha ley.

Además, afirman desde la Asociación, que existe una falta de base científica y rigor técnico de la propuesta de Reglamento y además, que su aplicación supondría pérdidas del 17% en el caso del vacuno y del 7% en el del porcino, con “graves consecuencias para la cadena ganadero-cárnica“.

Grandes pérdidas económicas en porcino y vacuno

En términos de producción ganadera, para el conjunto de la Unión Europea, “estaríamos hablando de pérdidas estimadas en torno a un -17% en el caso de del vacuno y un -7% en el del porcino”, afirman desde ANICE:

En porcino calculan que la inversión para adaptarse a las nuevas exigencias normativas sería de 4.000 millones de euros. Y para el conjunto de la Unión Europea, las estimaciones del sector apuntan a un incremento total de costes de producción de hasta 1.600 millones de euros anuales. “Esto equivaldría a un aumento de 7,20 euros por cerdo, 0,30 euros por kilo de carne fresca y 0,55 euros por kilo de producto elaborado”.

Por su parte, en vacuno, el incremento del transporte por carretera sería de un 222 %, “acompañado de un aumento proporcional en las emisiones de monóxido de carbono (CO), resultaría en un impacto ambiental significativamente mayor. Y los costes de producción subirían a 220,8 millones de euros anuales, con una pérdida de producción del 3%. Además, a su vez se produciría una reducción de los sacrificios, estimada en torno al 25%, con el peligro de desaparición de 6.190 granjas”.

“Es absolutamente perjudicial para nuestras producciones”

Junto a otras organizaciones, nacionales e internacionales, ANICE ha aportado una serie de propuestas de mejora en el proceso de presentación de enmiendas al proyecto de Reglamento a su paso por el Parlamento Europeo, cuyo plazo de presentación expiró el pasado 10 de abril.

Giuseppe Aloisio, director general de ANICE explica que: “Las nuevas mayorías del Parlamento Europeo han entendido que el entorno global actual exige ser más competitivos. Paralelamente ha sido la ocasión para articular una gran unidad de acción y colaboración con otras organizaciones de la cadena ganadero-cárnica. Factores, todos, que han contribuido para apelar a la sensibilidad de Bruselas (y Estrasburgo) para revertir un planteamiento de Reglamento que es absolutamente perjudicial para nuestras producciones y no es la mejor respuesta para afrontar las derivadas de las tensiones comerciales y arancelarias como consecuencia de las nuevas políticas proteccionistas de la administración americana. Una vez más, un planteamiento de Reglamento que ha obviado el rigor científico y el sentir de los sectores y que tal y como está redactado ni de lejos garantiza y eleva los estándares de Bienestar Animal de nuestros sectores.  Por otro lado, la alineación de intereses de las grandes patronales españolas (ANICE y FECIC) e italiana (ASSICA), ha sido un gran banco de prueba para futuras colaboraciones en asuntos comunitarios”.

Propuesta amplia y detallada

Desde ANICE detallan de una forma exhaustiva los aspectos en los que han incidido en la propuesta:

  • Distorsión del mercado interior europeo: Las restricciones de las horas de viaje y las condiciones de temperatura en el transporte animal dificultan el comercio dentro del Mercado Único, penalizando especialmente a países periféricos y de mayor dimensión territorial, como España.
  • Dificultad de cumplimiento de los límites propuestos en tiempos y secuencias de transporte, por la dimensión del territorio español y las grandes distancias a cubrir.
  • Impacto desproporcionado sobre España: Las exigencias dificultan tanto el transporte nacional como la entrada de animales desde países proveedores de animales vivos como Francia, Italia o Países Bajos, afectando a sectores estratégicos como el porcino y el vacuno.
  • A esto se suman las restricciones por temperatura en el transporte de animales, cuyo impacto varía significativamente según la ubicación geográfica. España, Italia y Portugal son los países europeos más afectados por las altas temperaturas. En particular, España sobresale con 87 días al año en los que se superan los 30 °C, lo que obliga a realizar el transporte únicamente en horario nocturno. Además, se registran 36 días con temperaturas superiores a 35 °C, lo que impone un límite de 9 horas de transporte si se incluyen cerdos reproductores.

Estas cifras son las más elevadas en comparación con otros 12 países de la Unión Europea e Irlanda del Norte, según un estudio del Instituto Francés de Porcino (IFIP) realizado con la participación de 12 países miembros del COPA-COGECA, que representan el 82 % de la producción porcina de la cadena en Europa Central, además de Irlanda del Norte.

  • Dificultad de conciliación laboral y obligatoriedad del trabajo nocturno: La actividad del transporte en condiciones de temperaturas elevadas estaría obligada a realizarse en horario nocturno, generando complicaciones operativas como el incremento del riesgo de circulación y de accidentes en carretera, alteración de los turnos de trabajo y derechos laborales, problemas de conciliación, etc.
  • Aumento de los costes de producción y pérdida de competitividad: La propuesta encarecería la producción ganadera y la rentabilidad de la actividad industrial, comprometiendo el liderazgo de España en el comercio internacional cárnico y afectando a toda la cadena de valor: ganaderos, transportistas, fabricantes de piensos e industrias cárnicas.

Impactos específicos en la industria cárnica

Desde ANICE alertan, en una lista detallada, de los impactos que el Reglamento podría tener sobre los profesionales y empresas del sector cárnico:

  • Menor disponibilidad de animales para sacrificio por la reducción de la producción ganadera y por la limitación de los tiempos de trayecto y de distancias a cubrir, imposibilitando el abastecimiento desde zonas más lejanas.
  • Efectos negativos sobre la producción y consumo de carne y de las exportaciones españolas a terceros países.
  • Alteración de los canales de suministro de animales a matadero contratados con los proveedores.
  • Escalada de los costes de producción a lo largo de toda la cadena de valor ganadero-cárnica, muy tensionada ya en los últimos años por el efecto acumulado de la pandemia, las crisis de suministro de materias primas y los conflictos geopolíticos en Ucrania y Oriente Próximo y, más recientemente, las alternaciones en el comercio internacional por la nueva política arancelaria de EE.UU.

Impactos para el transporte del Reglamento de Bienestar Animal

Además de las consecuencias que desde ANICE consideran que tendría para el transporte el Reglamento de Bienestar Animal:

  • Incremento del 68 % en la flota de vehículos nacionales.
  • Aumento del coste por tonelada-kilómetro (tn/km): un 177 % en el transporte de bovino pesado y un 28 % en el de cerdos de cebo.
  • Sobrecoste de hasta 85.000 € por vehículo debido a las adaptaciones necesarias, como la modificación de las carrocerías para cumplir con las alturas mínimas y la incorporación de sistemas de alimentación individual para animales no destetados.
  • Reducción estimada del 35 % en los trayectos con destino a sacrificio, como consecuencia de las limitaciones horarias impuestas al transporte.
  • Aumento de las emisiones de CO₂ en el transporte por carretera, que pasarían de las actuales 116.263 toneladas/año a más de 406.000.
  • Disminución de la densidad de carga en época estival, estimada entre un 20 % y un 30 %.

Reducción en la oferta alimentaria e inflación

Y por último, han recordado los efectos sobre el consumidor y la economía del país de dicho Reglamento de Bienestar Animal:

  • La pérdida de producción ganadera provocaría una drástica disminución de la disponibilidad de carnes y productos cárnicos, con el consiguiente encarecimiento en el punto de venta y retraimiento del consumo, con especial perjuicio a las rentas más bajas.
  • Fuerte impacto en la inflación alimentaria. El encarecimiento de productos básicos como la carne, el pescado o los huevos repercutirá directamente en el coste de la cesta de la compra, en momentos de cronificación de la inflación tanto en España como en el conjunto de la Unión Europea.

Font: Revista Cárnica