El Consejo de la UE aprobó ayer la nueva legislación que reserva estrictamente el uso comercial del término ‘carne’ para los alimentos de origen animal. Esta directriz busca erradicar la publicidad engañosa y garantizar una competencia leal entre los diferentes operadores del mercado.
Las instituciones europeas oficializarán el acuerdo próximamente mediante su firma y publicación en el Diario Oficial de la Unión Europea. A partir de su entrada en vigor, las empresas cárnicas contarán con un período de transición de tres años para adaptar de forma ordenada sus etiquetados, catálogos y procesos comerciales a estas nuevas exigencias legales sobre las denominaciones de origen.
ANICE aplaude la transparencia: “Las denominaciones no son marketing”
ANICE valora esta normativa como un escudo necesario para el sector y el comprador. En declaraciones a Cárnica, la patronal ha señalado que “la aprobación de esta normativa constituye un avance importante para reforzar la transparencia en el mercado alimentario y la protección de los consumidores”.
Desde ANICE han explicado a Cárnica que “no se trata de enfrentar unas proteínas con otras ni de cuestionar la innovación”. La asociación reconoce que las alternativas alimentarias aportan valor, pero exige que construyan “su propio espacio desde una propuesta de valor diferenciada y una identidad propia, no recurriendo a denominaciones que durante décadas han identificado productos con unas características, una composición y unos métodos de producción perfectamente definidos”.
Para la industria, el etiquetado es una cuestión de rigor. “Las denominaciones de venta no son un recurso de marketing, sino una garantía de información veraz”, subraya la patronal cárnica. Por ello, defienden el principio que inspiró esta reivindicación histórica: “La confianza del consumidor comienza con un lenguaje preciso. Cada producto debe llamarse por lo que realmente es”.
Nuevas reglas de negociación y transparencia comercial
Además de proteger la terminología cárnica, el marco normativo altera el equilibrio de fuerzas en toda la cadena de suministro para combatir la posición precaria de los productores de materias primas.
La nueva legislación obliga a los grandes compradores, como procesadores y minoristas, a estandarizar los contratos escritos e incluir cláusulas de revisión que reflejen las fluctuaciones del mercado. Paralelamente, la Unión Europea facilita el reconocimiento oficial de las organizaciones de productores y apoya sus acciones colectivas, canalizando incluso fondos directos de la política agrícola común (PAC).
La normativa también introduce reglas armonizadas para el uso de términos de marketing voluntarios, como ‘justo’ o ‘cadena de suministro corta’, con el objetivo de aportar mayor transparencia a las operaciones. Maria Panayiotou, ministra de Agricultura de Chipre, subrayó que estas nuevas herramientas normativas permiten a los profesionales negociar de forma colectiva y asegurar una participación más equitativa en el valor generado. Según la ministra, este acuerdo promueve el comercio justo y consolida una red de suministro resiliente y capaz de proveer alimentos asequibles.
Font: Revista Cárnica