La actividad agraria, o sea la agricultura y la ganadería, es uno de “los principales motores del deterioro ecológico”. No lo digo yo, lo afirma la AgenciaEuropea del Medio Ambiente en su informe quinquenal, que se ha hecho publico esta semana. Según sus datos, el consumo de alimentos por sí solo representa casi un tercio del uso total de recursos naturales en Europa.
Más afirmaciones: “la biodiversidad está disminuyendo debido a las presiones persistentes derivadas de patrones de producción y consumo insostenibles, en particular en el sistema alimentario. La salud de los suelos agrícolas se está deteriorando debido al uso excesivo de insumos químicos, los monocultivos, la reposición insuficiente de materia organica y las prácticas de gestión insostenibles”.
La citada Agencia de Medio Ambiente de la UE considera que los productos de origen animal son la categoría alimentaria con mayor impacto, ya que conllevan un uso significativo del suelo, emisiones de Gases de Efecto Invernadero y pérdida de biodiversidad. Para no dejar mal sabor de boca, la misma agencia reconoce el papel que desempeñan los sistemas ganaderos extensivos basados en pastos y de las llamadas explotaciones mixtas dedicadas a varios cultivos y a la ganadería.
Desde AGROPOPULAR llevamos tiempo defendiendo el importante papel multifuncional que desempeña la ganadería extensiva y la necesidad de que cuente con una mayor protección. El problema radica en que la ganadería extensiva por si sola no garantiza el abastecimiento suficiente en cantidad de la carne, los huevos o la leche y todos sus derivados, que demandan hoy los consumidores. Eso, por un lado. Dicho de otra manera, sin la ganadería intensiva no habría hoy la suficiente cantidad de carne, de huevos o de leche y sus derivados, y lo que también es importante, a unos precios que sean asequibles para una mayor parte de los consumidores.
Está muy bien lo que dice la Agencia Europea del Medio Ambiente, pero eso nos lleva a plantear el siguiente dilema a los consumidores, es decir, a todos: ¿estamos dispuestos a
comer menos carne, menos huevos o menos leche, quesos y yogures, y/o a pagar todos estos productos más caros? Esa es la cuestión de fondo. La respuesta la tiene cada uno. Pero no se pueden cargas las tintas solo sobre la ganadería intensiva.
Font: Agropopular