Nuestro país, segundo en carne de pollo y tercero en huevos, necesitará un año para recuperar la producción

El sector avícola español contiene el aliento. El brote de gripe aviar, el más intenso de los últimos años, ha supuesto hasta el momento el sacrifico de 2,5 millones de gallinas ponedoras. Nuestro país, que está entre los tres primeros productores europeos, no recuperará su producción hasta dentro de un año.

El pasado jueves se amplió a toda España el confinamiento de las aves de corral que pocos días antes se había decretado para 1.199 municipios españoles ubicados en zonas de especial riesgo ante la aparición de 14 focos de gripe aviar en granjas avícolas.

Los primeros casos de esta enfermedad se detectaron en aves salvajes en España a principios de año. La aparición de un foco en una granja no se produjo hasta el 18 de julio, pero desde entonces no han parado de notificarse nuevos casos hasta provocar el sacrificio de 2,5 millones de animales, con especial incidencia en Castilla y León, pero también en comunidades como Extremadura, Madrid y Andalucía.

El sacrificio de 2,5 millones de gallinas hasta el momento amenaza con modificar el ranking europeo en el sector avícola, en el que nuestro país ocupa puestos de podio. Con un censo de 47,7 millones de aves de puesta, España ocupa la tercera posición en la Unión Europea en la producción de huevos con una cuota del 14,4% (1.100 millones de docenas, tras Francia (15,1%) y Alemania (14,6%). A escasa distancia de nuestro país, en cuarto lugar se sitúa Italia, con un 12,1%.

En el caso de la carne de pollo, nuestro país se sitúa con un 13% de cuota de producción en segundo lugar tras Polonia (20,8%) y seguida muy de cerca por Francia 12,4%.

Los 2,5 millones de gallinas ponedoras sacrificadas hasta el momento es una cantidad mucho mayor que las registradas en Francia (34.000 aves menos) o Alemania (un millón), donde también ha hecho presencia una enfermedad que se caracteriza por su alta mortalidad y contagio.

La crisis sanitaria llega en un momento en el que la demanda de huevos estaba en aumento, una circunstancia que sin embargo el sector no estaba pudiendo aprovechar por las dificultades para abrir nuevas granjas derivadas de la complejidad burocrática que impone la UE. “Con toda esta incertidumbre legislativa, la gente no se embarcaba a ampliar. Sí hubo un poco de boom en el producto de proximidad, pero siendo realista no es significativo”, explica Urueña.

Tras el sacrificio de las aves y el vaciado sanitario, las granjas afectadas deberán pasar el periodo de cuarentena para poder recuperar la actividad. Una tarea que llevará su tiempo, entre ocho meses y un año ya que a la incubación del huevo durante 21 días, hay que sumar las 18 ó 19 semanas que el pollito tiene que estar en recría y las cuatro o cinco semanas que necesita para alcanzar la plena producción. Pero todo ello dependerá de la disponibilidad de huevos para reponer los 2,5 millones de gallinas que se han sacrificado.

Durante este tiempo, el ganadero tendrá que vivir de las indemnizaciones. Si el sacrificio ha sido por contagio, la Administración central será la que se haga cargo de pagar el importe de los animales. Si es por prevención, como son las granjas que sin dar positivo están muy cerca de un foco, el Ministerio solo pagaría la mitad y sería la Comunidad la que tendría que contribuir también. En el caso del lucro cesante, Agroseguro paga un parte del tiempo de parada, pero no todo.

Eloy Urueña reconoce que el confinamiento de las aves de corral era una medida que había que implantar, aunque apunta que las aves migratorias infectadas ahora bajan a África, pero dentro de unos meses volverán a subir. “El peligro volverá a estar ahí”.

El dirigente agrario aprovecha para responder a Ecologistas en Acción que han solicitado limitar el tamaño de las granjas tras la aparición de focos de gripe aviar. “Es una tontería. La enfermedad no viene porque nosotros criemos con más o menos densidad, sino por un ave migratoria”. En cuanto a bienestar animal, destaca que en España criamos realmente en semiextensivo, con sistema de 0,33 kilos por metro cuadrado frente a los 0,44 de Alemania.

Tela pajarera

Las medidas aprobadas por el Gobierno prohíben la cría de aves de corral al aire libre. Cuando esto no sea posible, la autoridad podrá autorizar el mantenimiento de aves de corral al aire libre mediante la colocación de telas pajareras o cualquier otro dispositivo que impida la entrada de aves silvestres.

Tampoco está permitido dar agua a las aves de corral procedente de depósitos a los que puedan acceder aves silvestres, salvo que el agua sea tratada a fin de garantizar la inactivación de posibles virus de influenza aviar. Se prohíbe también la presencia de aves de corral u otro tipo de aves cautivas en los centros de concentración de animales.

Para el resto del territorio, el Gobierno ha recomendado extremar las medidas de bioseguridad en las explotaciones avícolas, especialmente aquellas destinadas a evitar el contacto con aves silvestres, así como reforzar la vigilancia pasiva y notificar cuanto antes cualquier sospecha de enfermedad.

Mientras, UPA ha hecho un llamamiento a la “tranquilidad” en el mercado avícola ante la preocupación que están generando las medidas de prevención sanitaria para evitar la expansión de la gripe aviar. En concreto, la organización agraria ha lanzado un mensaje de “total tranquilidad” tanto al mercado como a los consumidores. “A pesar de las medidas de contención, ni van a faltar huevos ni carne de pollo”. En este contexto, UPA ha reclamado al Ministerio que actúe con especial diligencia para evitar movimientos especulativos que podrían estar detrás de la subida de precios de los huevos y la carne de pollo. “La producción satisface la demanda, y así seguirá siendo, aunque se dé una ligera reducción de producción, eso no justifica el incremento del precio”, han afirmado.

Font: El economista