Los mataderos de baja capacidad de Cataluña están tejiendo una red de colaboración para frenar su desaparición y asegurar el suministro de productos de proximidad. Actualmente, existen 44 mataderos de ungulados activos, una caída significativa desde los 60 que operaban en 2015, lo que pone en riesgo la viabilidad de las pequeñas explotaciones ganaderas.
Para combatir esta tendencia en 2024 se creó en Cataluña la Red de Mataderos Pequeños (XEP), con el apoyo de la Asociación de Iniciativas Rurales y Marítimas de Cataluña (ARCA), que ya agrupa a más de 28 instalaciones.
Relevancia estratégica, bajo volumen
Aunque estos mataderos gestionan solo el 0,41 % de los animales sacrificados en Cataluña, su función es estratégica, aseguran desde la asociación. Representan el 57,35 % del total de mataderos del país, siendo esenciales para el bienestar animal durante la matanza, la trazabilidad y la venta directa en circuito corto de los productores locales. La actividad de estos centros se centra principalmente en la carne ovina (30 %) y cabruna (27 %).
La desaparición de estas instalaciones, alertan desde ARCA, pone en peligro el relevo generacional y la disponibilidad de servicios esenciales en los municipios rurales.
Innovación y relevo generacional, claves
La Red de Mataderos Pequeños trabaja para impulsar nuevos modelos de gestión y flexibilizar la normativa. Entre las innovaciones destacan:
- El matadero móvil, que da servicio a una docena de explotaciones de la Cataluña Central.
- Puntos de sacrificio compartidos, como las antiguas instalaciones de Bellver, utilizadas por explotaciones de la Cerdanya.
Estas innovaciones son posibles gracias a la flexibilización normativa estatal aprobada en 2020 (RD1086/2020) sobre higiene alimentaria.
“Los mataderos pequeños no solo garantizan el suministro de productos de proximidad, sino que también son un elemento clave para mantener vivos y activos los pequeños municipios rurales y reforzar la calidad de los productos agroalimentarios”, afirmó Àngel Segarra, coordinador de la XEP.
Demanda de flexibilidad a la administración
La importancia de esta red quedó patente en la jornada celebrada hace unos días en San Martín Sapresa. En ella se debatió sobre la necesidad de asegurar el relevo generacional (muchos mataderos son gestionados por personas próximas a la jubilación) y buscar nuevas formas de financiación.
Alba Piqué, técnica de ARCA, defendió que el trabajo en red “permite compartir conocimientos, optimizar recursos y desarrollar modelos innovadores como los mataderos móviles, asegurando el servicio en las comunidades rurales y al sector primario”, a la vez que se exige más flexibilidad a la administración catalana para facilitar estas soluciones.
Font: Revista Cárnica